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La misión Curiosity tiene entre sus filas a un mexicano, el único latinoamericano de los cerca de 480 científicos que buscan alguna forma de vida en Marte. Se trata del doctor Rafael Navarro González, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM.
El mexicano es el encargado de analizar las muestras recogidas por la herramienta SAM (Análisis de Muestras de Marte, por sus siglas en inglés), una de las doce que integran el robot Curiosity, que desde ayer circula en la superficie marciana.
“En SAM participamos varios científicos. Mi tarea es ayudar, junto con otros investigadores a interpretar los resultados que vamos a obtener en el momento que el robot comience a analizar las muestras del suelo”, expresó en entrevista a La Razón el doctor Navarro.
La participación del científico de la UNAM tiene su origen hace diez años. El investigador analizó los resultados de la exploración Vikingo que lanzó la NASA en 1976 con el objetivo de buscar rastros de vida orgánica. Navarro se fue a un lugar similar al terreno marciano; el sitio era el desierto más árido del mundo, Atacama, en Chile.
Ahí, el especialista repitió los experimentos de la misión Vikingo y descubrió que existe un elemento que impide que se detecte la materia orgánica, se trata de perclorato. “Descubrimos qué fue lo que impidió que se detectara materia en las misiones anteriores. Nuestra colaboración hizo que se modificara el diseño para evitar incurrir en las mismas fallas”, comentó.
Después de tener resultados, Navarro González dio a conocer su investigación en la revista Journal of Geophysical Research-Planets, tras ello, la NASA volvió a considerar la búsqueda de vida en Marte.
“Este proyecto lo ganamos a través de una licitación que envió la NASA, una vez que lo ganamos se diseñó, se construyó y se integró el equipo al robot, y el año pasado, en noviembre 26 fue lanzado un robot en Cabo Cañaveral y por fin se posó de forma exitosa a la superficie marciana”, comentó desde Estados Unidos el investigador.

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