Diario La Razón
Jueves 27 de Julio | 1:44 am
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La Cita
 

Se miró detenidamente en el espejo, tenía unas cuantas imperfecciones en el rostro y unas ojeras oscuras producto de la noche anterior, por un instante, solo un instante extrañó los dolores de cabeza de las ahora extintas resacas producto del exceso, eran su recordatorio de que no debía pasarse en el consumo de etílicos o mezclarlo con otras sustancias engaña sentidos. Solo un instante y luego agradeció que no fuera así, que el alcohol y otras sustancias se diluyeran en el "Ad Iecur" dejando sólo el lado agradable del asunto aunque, para ser del todo claro, las cuentas que pagaba ahora eran un golpe a la cartera antes de siquiera empezar a sentir un ligero mareo.

Bueno, demasiado análisis e introspección pensó, tomó de la repisa el spray de células madre y se roció de cuerpo entero, sintió un breve cosquilleo mientras mantenía los ojos cerrados dejando que la reparación celular terminara su proceso de renovación, masticó la pastilla antiséptica sabor menta y abrió los ojos, la tez resplandecía aunque le parecía algo pálida así que ajustó la intensidad UV de la lámpara del sanitario que se sincronizó con el pronóstico del tiempo para darle el bronceado adecuado a la posición del sol en el año y la temperatura promedio que habría.

No tenía caso desperdiciar la poca ración de agua que le quedaba así que utilizó el aire a presión y salió a la habitación, el guardarropa estaba actualizado con su agenda por lo que había seleccionado un traje negro de rayas apenas perceptibles, una camisa color hueso de mancuernas y una corbata negro mate con un sujeta corbatas plateado. Lo vio extrañado, demasiado serio para su gusto, hacía mucho que no tenía un evento por el que tuviera que vestir así. Revisó en su pulsera la agenda y vio que todas sus citas estaban canceladas, solo había una... "Sepelio HTT". Por mucho que le dio vueltas a su memoria o consultó en su libreta electrónica no aparecía coincidencia alguna el más cercano era "Horacio Tenorio Furgen" pero ni siquiera sabía quien era, seguro había sido algún intercambio de datos en algún bar o en el gimnasio. Se encogió de hombros, no tenía caso romperse la cabeza, ya lo sabría dentro de 6 hrs cuando llegara el momento de la cita.

Puso en la pantalla la cotización de la bolsa y vio que su granja de órganos seguía al alza. Sonrió, éramos bastante predecibles como raza, podíamos tener cuanto órgano biomecánico quisiéramos pero siempre preferiríamos "lo natural" aunque se tuviera que remplazar cada 8 ó 10 años.

Una punzada en la rodilla le recordó su visita al gimnasio, a sus 79 años aparentaba no más de 35 pero había ciertas cosas que aún no quedaban del todo bien, los malditos meniscos eran una de las cosas que la ciencia, por mucho que había evolucionado no terminaba de hacer funcionar.

Se puso su enterizo de control y oprimió la app de cercanía. tres contactos femeninos con estatus de seguimiento aparecían en el gym. Sus ojos brillaron, ayer se había ido todo al garete con su conquista y había consumido un potenciador de libido que aún lo tenía con cierta arritmia insatisfecha.

Pidió un aroma de seducción y una ampolleta de feromonas surgió de la bandeja. Apenas unas gotas pero sería más que suficiente. Vestirse para la ocasión tenía un significado muy distinto al que tenía en su adolescencia pero la frase de "como te ven, te tratan" tenía mayor significado.

La alarma intrauricular lo despertó, ella yacía a su lado sin percatarse, caray, ni de su nombre se acordaba, pero había sido una gran mañana de "ejercicio". La cuenta regresiva empezó, apenas tenía 32 minutos para llegar al sepelio de "quiensabequien" ni siquiera se le ocurrió faltar a la cita, eso es algo que en la sociedad actual significaba el ostracismo absoluto, las agendas eran sacrosantas y la puntualidad no era cortesía, era obligación imperativa.

Carajo, no le daba tiempo siquiera de darse un baño de aire y tendría que usar un encubridor de olor para que nadie sintiera los efluvios del "ejercicio matinal acompañado". Se vistió rápidamente, se puso la camisa, las mancuernas, se hizo un nudo de corbata simple y salió saco en mano tan apresurado para tomar el tren conector que ni siquiera recordó la salvaguarda de salida que impediría que su acompañante usara otra cosa que la taza de baño y la puerta de salida. Uffff, ni modo, no le preocupara que le robaran pues no había nada pero seguro tendría que desinfectar todo el apartamento para estar seguro.

El reloj marcó 10 minutos para la hora acordada, la agenda desplegó en su pulsera el aviso de alerta "Sepelio HTT... 18:00 hrs... ligeramente retrasado" El tren se detuvo y las puertas se abrieron, nunca había ido a esa torre por lo que puso el mapa y se proyectó sobre el pavimento en una línea verde. Apresuró el paso, llegar tarde nunca era opción. "5 minutos... Sepelio HTT... 18:00 hrs... a tiempo". Se relajó un poco y bajó el ritmo, el sudor que le corría hacía que el olor a sexo pasara el encubridor de olor, en otro momento quizá no le preocuparía pero suponía que en un sepelio no sería bien visto.

Abrió la puerta indicada en el mapa y entró a una sala vacía, extraño, tal vez no era el lugar. Ni como hacerle, sería primera vez en 45 años que no llegara a una cita, sabría que le costaría dejar de ser invitado a las fiestas programadas por los siguientes meses pero no podía hacer nada. "1 minuto... Sepelio Hoy Te Toca... 18:00 hrs". Un escalofrío le recorrió la columna vertebral, había escuchado de eso pero suponía que era una leyenda urbana. Desde que se estabilizó la población y se prolongó la vida en condiciones de calidad, sólo el agua presentaba un racionamiento controlado y según los expertos, eso se controlaría en las próximas décadas. Vio hacia un lado, hacia el otro y no encontró a nadie. Decían que cuando un bebé nacía, se realizaba una selección aleatoria de una persona mayor de 75 que debía cesar su existencia para mantener la población en el máximo óptimo de utilización de recursos pero tenía amigos que pasaban de los 130 años y seguían disfrutando de la vida como si nada, era injusto que le tocara a él, estaba en plenitud, no tenía problemas financieros y su aportación a la salud mundial era reconocida y apreciada. "28 segundos... Sepelio Hoy Te Toca... 18:00 hrs... asistencia confirmada".

Ojalá hubiera hecho todo lo que quería hacer, ojalá hubiera tenido tiempo de vivir a plenitud, ojalá...

Los asistentes al sepelio estaban tristes, hacía apenas una hora sus agendas habían cambiado para informarles que a las 20:00 hrs tenían que darle el último adiós a su amigo, era un evento que no era común pero ahí estuvieron todos puntuales para despedirse. Desfilaron frente al cuerpo perfectamente vestido y algunos comentaron entre bromas y ligeramente avergonzados que olía a sudor y sexo. Sus agendas cambiaron para avisarles que habría una celebración mundial por el nacimiento de un bebé y ese era motivo de celebración para todos. La vida era un ciclo hermoso y que mejor despedida para uno de ellos que ser recordado en el mismo día en que otro ser humano había aparecido sobre la faz de la tierra.

 
 
 

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fecha 4 de marzo de 2017 00:41
ultima modificacion Ultima modificación: 23:49
autor Por: Raúl Sales
 
 
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