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Sigmar Polke: juegos poéticos y visuales
 

El Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México (MAM), exhibe la exposición Sigmar Polke. Música de un origen desconocido, creada por el Institut für Auslandsbeziehungen, y organizada por el Instituto Goethe y promovida por la Embajada de Alemania en México como parte del Año Dual Alemania-México. México recibe por primera vez una exposición individual de Sigmar Polke (Oels, Silesia, Alemania, actualmente Polonia, 1941-Colonia, Alemania, 2010), uno de los más creadores más importantes y experimentales más insaciables del siglo XX. En 1959 se instala en Düsseldorf para estudiar en la Art Academy –donde conoce a Josep Beuys-. Aquí aprende a pintar vidrios, se familiariza con el diseño gráfico y se hace amigo de Gerhard Richter y Konrad Fischer- Lueg, con los que crea el Realismo Socialista – la versión alemana del Pop Art- y dan una visión diferente al Pop norteamericano. Recuerda Polke: "Éramos muy pobres en esos años y mi familia lo perdió todo durante la guerra; nuestro hogar y nuestra identidad. Pero yo soy un creyente en la suerte y en las condiciones sociales que se nace que puede brindar la oportunidad para probar su suerte. Y supongo que he tenido suerte".

Estas corrientes estéticas en Polke pueden entenderse como un anti-estilo que bebe y se nutre del lenguaje de la publicidad. Del primero gustaba observar la banalidad del culto a imágenes populares y ciertas actitudes plásticas mientras el segundo le retrotraía a los valores esenciales de su país natal que enlazaban, a su vez, con la tradición cultural alemana. Buen ejemplo de esta dualidad son sus obras primeras, salchichas, bollería o ropa. Siendo elementos propios de la sociedad de consumo, Es aquí cuando, tomando un enfoque completamente diferente, comienza una etapa de creación en la que da respuestas a la sociedad de consumo de la década de 1960. En ellas muestra, siempre con una fuerte corriente irónica, la manipulación de los medios de comunicación. Para la década de 1970 se interesó más por los viajes, las drogas y la vida en común y al adentrarse en los años 80 se vuelve cada vez más experimental. Aunque, desde un punto de vista cronológico, esta muestra no tiene, en principio, una intención de revisión retrospectiva, sino que gira monográficamente sobre la relación que el artista alemán tuvo con el dibujo. La exposición está integrada por 40 gouaches realizados en 1996, donde Polke aprovechó la sustancia acuosa de la técnica para hacer del goteo y el flujo de pintura el tema mismo de la obra. En Música de un origen desconocido, Polke manipula las imágenes, va dejando simples trazos y en momentos formas ilegibles: coloca la imagen en una superficie de poliéster con la ayuda de un proyector y la cubre con capas de resina, para darle un sentido diverso a cada uno de las imágenes. Mezcla con la misma creatvidad pigmentos e imágenes de la cultura visual, busca una ruptura de la “tradicional jerarquía del imaginario- dice la crítica española Ángela Molina- al tiempo que nos advierte de que hoy ninguna imagen es sagrada, todo está sujeto a la reproducción instantánea y a la diseminación global”.

Desde que se dio a conocer Polke, desarrollo una obra cada vez más personal e interesante; una trayectoria coherente y representativa del mejor arte europeo de las últimas décadas. En esta trayectoria de Polke, la reflexión sobe lo que ha sido y es el destino del arte ha ocupado un papel clave, estableciendo, no pocas, diálogos directos con obras, técnicas y autores del pasado, como lo puso en evidencia su recurrente conversación con Goya - como lo descubrí en su exposición Sigmar Polke.Die Alten, en la Fundación Joan Miró de Barcelona, 2000-, en el que “el paso del tiempo” y sus huellas desempeña un papel fundamental.

Polke no solo cultivó una pintura llamativa, el dibujo, la fotografía, el cine y la escultura sino que también se recogen algunos cuadernos, proyecciones de diapositivas y fotocopias. "Los dibujos son las cosas que hago por mí mismo, los hago en cuadernos de dibujo. Son experimentos mentales, pensamientos internos privados cuando no estoy seguro de lo que va a salir", declaraba en diversos momentos.. Era insaciable, jugó y coqueteó con todo tipo de materiales como el polvo de meteoritos, el oro, plástico de burbujas, jugo de caracol, patatas, hollín e incluso el uranio. Con todo este despliegue de medios su obra es de difícil categorización.

Difícilmente se puede encontrar ahora en México una exposición tan interesante y provechosa como Sigmar Polke. Música de un origen desconocido, que muestra la aventura del artista alemán a través del dibujo, el papel y sobre el tiempo.

 
 
 

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fecha 18 de marzo de 2017 00:06
ultima modificacion Ultima modificación: 22:17
autor Por: Miguel Ángel Muñoz/ miguelamunozpalos@prodigy.net.mx
 
 
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