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Muere el cronista de NY que fundó el Nuevo Periodismo

El periodista Jimmy Breslin destacó junto a Gay Talese y Tom Wolfe; su estilo narrativo marcó a generaciones con textos como Enterrar a JFK fue un honor

 

¿Quién cavará la tumba de Jimmy Breslin? El periodista neoyorquino que ganó el Pulitzer en 1986 por sus historias sobre la tortura a la que eran expuestos sospechosos de narcotráfico en una estaicón de policía de Queens, o por humanizar la terrible epidemia de Sida siguiendo el caso de un enfermo, murió ayer en Manhattan, a los 88 años de edad a causa de complicaciones por neumonía, anunció su hijastra Emily Eldridge.

Aunque él se concebía a sí mismo como un “vagabundo iletrado”, dejó un legado de grandes obras del periodismo narrativo, como su célebre crónica del entierro de JFK, en la que buscó el punto de vista de Clifton Pollard, el enterrador del Cementerio Nacional de Arlington, quien fue llamado de urgencia para cavar la tumba del fallido presidente. Además publicó 16 libros, siete de ellos novelas, más dos antologías de sus columnas, una de las cuales se publicó durante la década de 1960 en el New York Herald Tribune, más tarde para el diario sensacionalista Daily News y finalmente en las páginas de Newsday, de la ciudad de Long Island, donde apareció su última columna regular en 2004.

Breslin se convirtió en el estereotipo del reportero callejero, rústico y astuto, que desde los años 70 destacó junto a colegas como Gay Talese y Tom Wolfe, con quienes compartía la necesidad de buscar otros ángulos de la noticia y narrarlos de una forma amena que identificara a los lectores comunes. Con esta convicción de por medio fundó lo que luego se dio por llamar Nuevo Periodismo, un estilo más literario que aún hoy sigue vigente, aunque solo sea como máxima aspiración de los trabajadores de la noticia de todo el mundo.

El New York Daily News, donde escribía antes de morir, lo nombra en su nota obituario “el mejor columnista de Nueva York y el primero en decirlo”, por su conocido ego. La leyenda negra de la redacción asegura que solía llamar a deshoras para comunicar al incauto su grandeza y colgar de inmediato.

Con su apariencia desarreglada, lanzó una quijotesca campaña política anticorrupción en los años 60. Reportó los asesinatos del llamado Son of Sam (Hijo de Sam), un psicópata funcionario de correos que mató a seis personas y tuvo aterrorizada a la ciudad en los 70. A veces no sólo era un testigo sino un personaje de sus propias historias, como cuando el asesino salió libre en 1977 y le escribió una carta donde prometía más asesinatos y elogiaba su columna por “encontrarla muy informativa”.

Destapó una enorme trama de corrupción oficial en los 80. En 1990, mientras cubría unos disturbios en la ciudad, los alzados lo sacaron de su coche y lo dejaron en ropa interior.

Breslin parecía salido de una de sus propias columnas. No le importada admitirlo. Tenía un gran desdén por la autoridad. Una vez publicó un anuncio en un periódico anunciando que estaba “despidiendo” al canal de televisión ABC, luego de que la televisora sacó un programa suyo en un horario de poca audiencia.

Ese mismo año, en 1986, ganó el Premio Pulitzer al mejor comentarista y el premio George Polk por periodismo metropolitano.

También ganó reconocimiento como autor, moviéndose fácilmente entre géneros e incluso apareció en la película “Summer of Sam”, de Spike Lee, en la que se interpreta a sí mismo. The Gang that Couldn’t Shoot Straight (La banda que no podía disparar derecho) fue su crónica cómica de una pandilla de Brooklyn. Damon Runyon: A Life (Damon Runyon: una vida) fue un relato de su predecesor espiritual. I Want to Thank My Brain for Remembering Me (Quiero agradecerle a mi cerebro por recordarme) fueron sus memorias. Breslin continuó escribiendo hasta hace poco y es que, según explicó, la rabia era su motivación: “La rabia es la única cualidad que me ha mantenido a mí, o a cualquiera a quien haya estudiado alguna vez, escribiendo columnas para periódicos”.

Tuvo dos hijas y cuatro hijos con su primera esposa, Rosemary, quien falleció de cáncer en 1981. Luego se casó con Ronnie Eldridge, quien había sido concejal. Su hija mayor, Rosemary Breslin, falleció en el 2004 a los 47 años de una inusual infección sanguínea. De su padre, un músico venido a menos que lo abandonó y luego lo buscó se sabe que pagó sus medicinas y le escribió una nota: “Para la otra, mátate”.

 
 
 

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fecha 20 de marzo de 2017 00:18
ultima modificacion Ultima modificación: 23:46
autor Por: Redacción La Razón
 
 
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Ilustración Elihu Galaviz

 
 
 
 
 
 
 
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