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Cirlot: ser y no ser de la creación
 

Cuando murió el crítico de arte y poeta catalán Juan Eduardo Cirlot (Barcelona, España, 1916-1973), recién cumplidos los 57 años, era ya una figura complicada, apreciada por pocos, conocido en casi toda Europa como teórico y crítico de arte o como estudioso de la simbología, y, para un grupo reducido, como poeta. Pertenecería cronológicamente a la llamada Primera Generación de Postguerra -la de José Hierro, la de Blas de Otero, la de García Baena-, pero nada tenía que ver Cirlot con aquellas actitudes plurales, sino era más cercano al mundo de Carlos Edmundo de Ory que lindaba con el surrealismo, una de las grandes fuentes del mundo de Cirlot, estudiada en su libro de 1953: Introducción al surrealismo.

El investigador Antonio Taravillo acaba de publicar el estudio Cirlot. Ser y no ser de un poeta único (Fundación Juan Manuel Lara, Sevilla, 2016), un estudio crítico sobre los grandes temas creativos de Cirlot. Un volumen que indaga sobre todo en su poesía. Un poeta único, un visionario escindido entre el ser y el no ser cuya originalidad no tuvo límites. “Sus primeros poemas – nos dice Antonio Rivero- , inéditos, son de 1936. Pero es en 1943 cuando da a la imprenta sus dos primeros escritos… Siempre tuvo conciencia Cirlot de la necesidad del cambio, de introducir novedades en el estilo, de mudar de piel expresiva”. Y continúa el autor: “ Cirlot tenía una personalidad tan atractiva que hace ya 20 años pensé que merecía la pena dedicarle una biografía, ya que no existía ninguna. Hice un primer borrador que abarcaba el comienzo de su carrera, pero lo dejé aparcado. Después abordé la obra de Cirlot con ensayos y artículos, poniéndola en contacto con técnicas formales. En fecha más reciente, aproximadamente hace un año, me puse el objetivo de terminar la biografía y le di velocidad al proceso para llegar al centenario, que se ha celebrado esta primavera”.

Cirlot fue un poeta que atravesó los caminos del surrealismo y el simbolismo, siempre onírico e irracionalista. Un extraordinario crítico de arte escribiendo especialmente sobre el arte abstracto y el informalismo, o sus grandes contemporáneos, desde Joan Miró a Albert Ràfols-Casamada, Josep Guinovart, Lucio Fontana, Alberto Burri, Afro, Antonio Sura, Rafael Canogar o Antoni Tápies, entre muchos otros. De esa relación inédita en el mundo del arte, Lourdes Cirlot apunta: “… Por lo general, tras los encuentros con los artistas, Cirlot se sentaba frente a la máquina de escribir y de manera rápida condensaba en un artículo datos e ideas en torno al arte de una determinada persona. Su manera de escribir artículos de crítica fue siempre muy similar: rápida, precisa, sin apenas correcciones y, sobre todo, muy objetiva”. 1

Han quedado en la sombra los numerosos poemas y breves conjuntos escritos desde 1943, parte de los cuales los recogería, en 1981, Clara Janés en una edición antológica. Desde entonces, hasta la magnífica edición del ciclo Bronwyn a cargo de Victoria Cirlot, sólo algunas ediciones -88 sueños (1988), 44 sonetos de amor (1993), Variaciones fonovisuales (1996) o Pájaros tristes (2001)- han posibilitado la difusión de este poeta, cuya palabra sigue encerrando un fascinante poder de sugestión.

Enrique Granell, uno de sus mejores conocedores, editó hace algunos años 27 entregas poéticas de Cirlot entre 1943 y 1959, además de los textos de la revista Dau al Set, de numerosos poemas y escritos en prosa agrupados en las secciones Con los surrealistas y Poética. La abundante producción muestra la densidad del proceso creador del autor, cada vez más consciente de las implicaciones de su visión del poeta como exhumador de un mundo antes irredento. Para comprender el alcance de dicha conciencia artística, es imprescindible considerar que a lo largo de ese periodo Cirlot publicó casi 30 estudios sobre mitología, arte romántico, cubismo, surrealismo, además de los imprescindibles Diccionario de símbolos y Diccionario de los ismos. A esa indagación en las grietas de la realidad y del lenguaje responde el conjunto reunido en el libro En la llama / Poesía (1943-1959), de la madrileña Siruela, que ya justificaría por sí solo la reivindicación del poeta anterior a Bronwyn.

Sigue sorprendiendo la intensidad con que Cirlot se lanzó a la búsqueda, siempre insatisfecha y amarga, del mundo de los sueños, los símbolos, y, sobre todo, de esa otra cosa que es el yo de las fuentes de la vida muerta, de ese renacer dentro de la muerte que terminaría llamándose Bronwyn -¿lo supo alguna vez Rosemary Forsythe?-, motivos básicos de su poesía dentro de la indagación de lo real absoluto que la constituye. Ni la reiteración de motivos, ni la prolongada queja que ocupan los poemas, perturban la lectura continuada de estas páginas, sino más bien forman parte de la espiral en la que Cirlot varía, deconstruye y trasciende hacia lo informe, alejándose del surrealismo y de cualquier tendencia particular en alas de un impulso creador interminable.

Cirlot fue un miembro destacado del grupo artístico catalán Dau al Set. Autor de importantes estudios sobre simbología, como el Diccionario de los Símbolos, de 1958, libro con el que consiguió un gran reconocimiento internacional y que aún hoy continúa reeditándose. Sus conocimientos sobre simbolismo, filosofía, música y arte le permitieron articular una personal visión crítica sobre el arte de las décadas de 1950 y 1960.

Es espléndido su Diccionario de los ismos o su Pintura gótica europea, entre muchísimos otros libros, que hoy en día se han vuelto fundamentales. Además, Cirlot fue musicólogo y llegó a escribir y estrenar -en los años cuarenta- algunas piezas musicales (Un poema de Rilke) bajo la égida de Schönberg, Mompou o de Stravinsky, sobre quienes también escribió. Si a todo ello añadimos su importantísima labor como estudioso de la simbología (que influyó muy poderosamente en su labor poética) nos hallamos, sin duda, ante un autor excepcional que su tiempo observó como fuera de lugar. Pese al éxito (internacional incluso) de su Diccionario de símbolos, editado por primera vez en 1958 y ampliado por Cirlot en sucesivas ediciones hasta la de 1969, todavía no se alcanza a entender lo importante de su figura intelectual. El libro de poesía y crítica de arte El mundo de Cirlot que publicó el Instituto Valenciano de Arte Moderno hace un par de años nos llevan a la necesidad de redescubrir, en profundidad, a este poeta, crítico de arte y erudito de un tiempo deslumbrante del arte abstracto e informalismo europea. Cirlot, descubrió a algunos de los grandes artistas europeos del siglo XX, y es una deuda, que sólo se puede pagar releyendo sus textos.

1 Juan Eduardo Cirlot. De la crítica a la filosofía del arte. Edición a cargo de Lourdes Cirlot, Queaderns Crema, Barcelona, España, 1997.

 
 
 

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fecha 25 de marzo de 2017 00:10
ultima modificacion Ultima modificación: 23:46
autor Por: Miguel Ángel Muñoz/ miguelamunozpalos@prodigy.net.mx
 
 
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