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Sábado 29 de Abril | 12:36 am
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El Principio del Fin
 

El cazador ajustó la mira telescópica, el magnífico ejemplar aparecía en la mira, inmóvil, casi como si supiera que su hora llegó y se presentara dignamente a la cita. Puso el dedo en el gatillo, aguantó la respiración y el sonido profundo del arma de alto calibre lo ensordeció por un instante. Exhaló lentamente para luego fijar la sonrisa en su rostro, el último rinoceronte de Java había cesado su paso por la existencia el clamor le llegó por los audífonos, los aplausos y los gritos de los asistentes al foro el programa, seguido en todas las plataformas había sido un éxito desde su salida al aire, él era uno de los competidores más seguidos y su puntaje, después de haber eliminado a un último ejemplar lo colocaba en la primera posición. Escuchó al dron de seguimiento y en su pose triunfal levantó su arma mientras daba un grito de euforia.

Cerró la puerta de la habitación en silencio, no quería despertar a la mujer que dormía en la cama, no por consideración sino porque no se acordaba del nombre, tampoco es que le importara mucho si se lo reclamaban o no pero, no podía saber la reacción que tendría, bajó al lobby y pagó, eso de conseguir un hotel para un rato no le agradaba mucho pero la enfermedad venérea ya le estaba provocando dolores y aunque todos moriríamos, hacerlo en un callejón anticipadamente porque un tipo se había quedado sin cigarros y quería ver si tenías en el bolsillo no era lo que le apetecía, aunque, pensándolo bien, tampoco le importaba, bueno, nada le importaba ya y eso quizá, era lo único que importaba.

Acomodó el cuerno en la repisa debajo de la piel del leopardo de las nieves, eran sus dos extinciones, el leopardo no era el último ejemplar pero fue la última hembra así que le contó como tal. Después de esa cacería un loco lo bañó en pintura roja y él se desquitó bañando su camisa en rojo sangre, en la sangre de la nariz y quijada rota del golpe que le propinó, hacía unos años eso le hubiera costado seguramente unos meses de servicio comunitario pero en estos días lo único que hizo fue subir su porcentaje de aceptación. Él sabía que le hacía un favor a los animales, para que morir abrasados por el sol cuando podían morir presentando su enorme belleza en un último acto glorioso frente a todo el planeta.

Despertó sola, en una habitación extraña, sin idea de que hacía ahí, recordaba entre brumas etílicas que se había ligado a un tipo y bueno, lo demás podía suponerlo sin siquiera necesitar sentir el dolor sordo de su cuerpo para confirmarlo. Para la mayoría de las personas este tipo de encuentro de unas horas era práctica común, para ella no, ella seguía pensando que la raza humana tenía esperanza a pesar de la matanza indiscriminada de animales, las apuestas millonarias por el cazador de la semana y los gritos de alegría que escuchaba en las calles cuando veía a un sujeto clavar un arpón en una vaquita marina o el tipo que mató al rinoceronte y le arrancó el cuerno en una escena sangrienta. Recordarlo le terminó de revolver el estómago y terminó vomitando en el lavabo, el reflejo del espejo era una mujer demacrada, ojerosa, acabada, una persona que despreciaba y que no podría nunca perdonar. No pudo más, su llanto fluyó no debido a sentirse usada, no por lo cruel de su especie, no por el desapego absoluto de su sociedad, no, lo suyo era personal, sabía que cuando tomó la decisión había hecho lo correcto, que esterilizarse era el paso lógico en este futuro incierto pero, que la doctora le dijera como quien recita la lista del supermercado que también le había extraído el producto... el producto... el producto... Ella ni siquiera sabía que estaba embarazada y que se lo dijeran así, creyendo que había ido por eso y de paso a eliminar toda futura posibilidad quebró su alma, su autoestima, la hundió en un desagradable ciclo que la había traído a este punto, a una habitación desconocida frente a una imagen... Ahora desconocida.

Después de que las ciudades costeras del mundo terminaron bajo el agua por el derretimiento de los polos, algunos, muy pocos en realidad, nos preocupamos por lo que haríamos con nuestro planeta, la mayoría, solo obtuvo el permiso que requería para dedicarse al goce din restricción, sin preocupación, sin consecuencia. Durante las décadas pasadas existía un autocontrol, ligero si quieren pero, control al fin de cuentas, en esas décadas previas a la determinación de la fecha final aún nos preocupaba que le dejaríamos a nuestros hijos y como sería su calidad de vida. En el momento en que cruzamos la línea de no retorno, se corrieron las proyecciones y aún con todos los datos y elementos a la vista, muchos no lo creímos hasta que Venecia, la primera gran ciudad, terminó bajo el mar e incluso con eso, voces salieron a decir que Venecia presentaba desde hacía años un hundimiento progresivo y que no era alarmante, el resto de las ciudades costeras fueron las siguientes y sus habitantes tomaron sus cosas y se mudaron ante el incremento gradual de las aguas pero parece que olvidamos aquello que nos hacía esperar el día siguiente y se lo contagiamos al resto, al fin, si no había mañana no había que preocuparse por el desastre de hoy y la vida siguió como siempre, se nace, se vive, se muere... Aunque ahora sabemos la fecha en que moriremos... La fecha final se determinó con certeza absoluta el 30 de marzo de 2021, el día del... Principio del fin.

 
 
 

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fecha 1ro de abril de 2017 00:47
ultima modificacion Ultima modificación: 22:09
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