Diario La Razón
Sábado 19 de Agosto | 1:45 pm
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TIEMPO
 

Dejar que el tiempo pase. Dicen que el tiempo cura hasta los pequeños desgarros del corazón por los que se te escapa el alma. Dicen que el tiempo es el bálsamo que todo remedia. Dicen que no hay mal que dure cien años... Dicen, dicen, dicen y el tiempo no oye, no se inmuta, el tiempo se detiene cuando le place y los minutos se transforman en agonizantes eternidades donde en cada uno, en una terrible ironía, detenido es un bucle en el que revives todo... todo el tiempo. En ese tiempo inmóvil, te das el tiempo de sentirlo nuevamente, de juzgarnos por lo hecho, por lo no hecho, por el hubiera. Cada minuto es un suplicio, un recordatorio, un hacerlo de nuevo con el mismo resultado y el tiempo que todo lo cura se convierte en un cilicio donde no hay el alivio, donde te clavas agujas ardiente entre las uñas del alma una tras otra, siempre en las mismas sensibles heridas. Así es el tiempo, el terrible tiempo, ese que juega con nuestros sentidos mientras se carcajea de lo que sentimos, ese maldito que convierte tus momentos felices en parpadeos y los tristes, en marasmos sin salida. Después de sufrirlo y revolcarme entre mis dolores pude analizarlo y llegué a la conclusión de que el tiempo es el enemigo, no el aliado, que lo que deseamos es salirnos de la tiranía del mismo, de olvidarnos de su yugo, de poder decidir en qué instante queremos quedarnos, de no ver cómo nos consumimos para terminar hechos unas piltrafas, unas sombras de lo que fuimos, de perder la consciencia y la autonomía. Seguramente piensas que no solo perdí el tiempo sino la consciencia, la razón y la cordura, que estoy irremediablemente trastornado y quizá así lo pareciera y no serías el único, por esa razón perdí a todos mis seres queridos y los no tan queridos, por hacer lo que hice me quedé solo pero, eso al contrario de lo que los demás piensen o crean, es indistinto, superfluo, es una nimiedad pues son las mismas personas las causantes del terror del tiempo, ella lo fue, por ella inicié esto y por ella, me olvidaré de todos ustedes y no para dejarla atrás. ¡Carajo! Hasta nuestro lenguaje se influye por el tiempo, fui, soy seré, estuvo, está, estará. ¡Maldito tiempo! Tirano inmundo omnipresente pero lo usaré... Por el momento. Ella apareció en un momento en que no había pena en mi vida, tampoco gloria, estaba en ese limbo en el que todo pasa, todo fluye, sin presión ni atadura, en el que eres prácticamente indestructible pues no hay nada que importe lo suficiente para hacerte mella. Claro que no lo sabes, no lo vislumbras como no lo haces cuando estás en el fondo del vaso, tu mundo se reduce a esas paredes de cristal en las que te mueves, en las que giras indefinidamente sin saber que estás copado y atrapado, es tu mundo y así está bien pues no conoces más. Ella simplemente se coló en mí, en una plática, en una mirada, en un roce casual y me vi atraído a los lugares donde podía encontrar la "casualmente", donde podía tropezarme "accidentalmente", donde haríamos interminables colas por un café caro y malo y en el que dejaba pasar horas hasta que aparecía y entonces me ponía atrás y la insufrible fila duraba apenas un "hola, qué casualidad encontrarte nuevamente aquí". Las mujeres se hacen las sorprendidas pero son ellas las que llevan el cortejo, el hombre cree ser el de la apertura de libro pero ellas son las autoras del mismo y las dueñas del tablero. Ella me dejó jugar y me indicó donde mover, como hacerlo y cuando hacer jaque. Nuestro ego es frágil, nos creemos que somos nosotros aunque sepamos muy en el fondo que son ellas aunque, en ocasiones, el saberlo nos abre un mundo nuevo de oportunidades infinitas. Yo lo supe, yo jugué mi juego, su juego y supe que estaba del otro lado cuando mis sueños fueron absolutamente suyos. No obstante, ella tenía una razón para evitar tiempo perdido en cortejo absurdo, en pruebas irrelevantes de fidelidad o compromiso, ella no tenía tiempo de eso o para ser exactos, no tenía tiempo de más. Su vida terminaría en breve, los médicos se lo informaron y en lugar de hacer lo imposible por alargar su paso por la existencia, decidió dejar una huella en la misma pero, este mundo es elitista, no permite que cualquiera holle las arenas de la eternidad y ponga su marca en la historia así que decidió vivir y amar. Yo fui el elegido, yo fui el amado. Cuando una persona no tiene tiempo que perder suele evitar las vueltas inútiles, las verdades a medias o las mentiras piadosas, no deja discusiones a la mitad para que el tiempo las tamice ni halago no dicho por el "que dirán"; saber que quizá no salga el sol mañana, contrario a lo que uno esperaría no provoca angustia por la puesta de sol sino admiración por la misma; los dobleces no son válidos y eso incluye la doble cara, no hay enojo ni ofensa por trivialidades y si alegría por el aleteo de la mariposa, el ronroneo del gato, la sonrisa de un extraño. Cómo no amar aquello que es directo, como no perderte en unos ojos límpidos que no son inocentes sino conscientes, que juegan por placer de jugar y no por vencer. Cómo no amarla... Cómo no odiar el perderla en un instante... Cómo podría siquiera olvidarla con el tiempo si fue el tiempo la que me la arrebató. Una vez que ves el sol, las llamas de las velas son pálidos e insuficientes paliativos y nadie ni nada puedo llenar el vacío de su ausencia, era como si ella me hubiera expandido para luego dejar ese espacio hueco donde sólo retumba el eco de un recuerdo. A diferencia suya que decidió vivir, yo no tengo vida sin ella así que he pasado los últimos 35 años uniendo piezas, experimentando, estudiando y experimentando. Mi primer intento fue infructuoso, no logré parar el reloj ni una milésima, mucho menos retrocederlo pero las células de mi cuerpo retardaron su envejecimiento y este terrible planeta basado en la vanidad vio en eso el descubrimiento del siglo. No importaba que murieran en el mismo número de años pero no era lo mismo morir arrugado que lozano. Eso me dio millones que usé para pagarle a personas que podían servirme y que estaban más que agradecidos por tener un mecenas, uno así de famoso pero ¿Qué es la fama? ¿Qué es el dinero? Son herramientas y nada más. Le pagué a teóricos de la relatividad, creé un acelerador de partículas, físicos de taquiones, fotones, campos gravitatorios, ingenieros cuánticos, cualquiera que pudiera hacer posible lo que deseaba y no, no es viajar en el tiempo, eso no me interesa, yo quiero vencer al tiempo, quiero salirme de su control, quiero sacarla. Me llaman loco y aún así todos se benefician de lo que descubro, intentan consultarme por mi colección de "Artefactos fuera de lugar" pero solo lo hago cuando puedo conseguir uno. He dedicado 35 años a buscar la forma de salir del tiempo y hoy, parece que lo lograré, los pocos que lo saben dicen que no está listo pero ya no me queda más tiempo, más paciencia es el último momento para que mi consciencia se traslade a su último minuto, a su minuto final y ahí, si todo sale bien, la sacaré para que estemos fuera de ese tirano llamado Cronos. Si pudieras tener lo mejor de tu vida, tu mejor día, tu risa más sincera, tu momento perfecto... siempre. ¿No lo harías? ¿No valdría la pena arriesgarlo todo?

El dolor era insoportable, desde que le dijeron que su enfermedad era irreversible decidió vivir cada día sin hacer nada por cambiarlo. Nada cambiaría y solo desperdiciaría el poco tiempo que le quedaba. Nunca se había enamorado y eso era su principal motivo por vivir, sabía de la injusticia de que alguien la amara para después dejarlo pero si lograba que la amaran realmente lo entendería y lo superaría, ella sabía que él podría hacerlo, era un hombre fuerte y tierno, sabía que encontraría otra cosa con que distraerse del dolor de su ausencia, esperaba que así fuera. Su tiempo lo aprovechó bien, eligió bien, lo amo como nunca esperó amar y estaba seguro que era correspondida. Fue el mejor año de su vida, fue el tiempo mejor invertido pero sabía que tenía que acabar, lo supo desde que lo vio. Quizá no debió elegirlo pero, así como no mandaba en su enfermedad, tampoco lo hacía en su corazón... Menos mal que nunca le mintió... Menos mal que él también la amo... Lo superaría por ella y por su recuerdo... Lo sabía... Habían aprovechado el tiempo y no le preocupaba dejarlo solo, al fin, el tiempo... todo lo cura.

 
 
 

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fecha 15 de abril de 2017 02:25
ultima modificacion Ultima modificación: 22:14
autor Por: Raúl Sales
 
 
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