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¿Cogen mal los chilangos?

El corrido del eterno retorno ¦ Por Carlos Velázquez

 

Mis últimas novias han sido todas de la cdmx. Cuando les he cuestionado por qué no se amarran un novio chilango la respuesta siempre ha sido la misma: no cogen bien.

De lo anterior podemos deducir lo siguiente: las chilangas están aburridas de los chilangos y viceversa. Lo cual no es nada anormal. Le ocurre lo mismo a los norteños y sureños. El tedio es cabrón, lo sabemos, pero una cosa es cansarse de cenar todas las noches pan con lo mismo y otra afirmar de manera categórica que las habilidades sexuales de tu tribu están por los suelos.

Intrigado busqué estadísticas pero me topé con que todavía no existe una Consulta Mitofsky al respecto. Le pregunté a amigas no chilangas qué opinaban y la respuesta fue la misma: los chilangos son malos en la cama. Maticemos, me especificó una. Al generalizar no estoy satanizando a todo el código postal. Entendí a qué se refería. A las excepciones. Aquellos a los que no importa qué les haya tocado en la lotería de las naciones, nacieron para coger bien.

De esta hipótesis se desprende la pregunta del millón. Por qué los chilangos no son buenos para el sexo. Las amigas a las que interrogué me respondieron que por aburrimiento. Les pedí que fueran más explícitas. Y aseguraron que el chilango es un ser limítrofe en el sentido de que vive en una de las mejores ciudades del mundo y lo tiene todo. El chilango está demasiado mimado. Es lo que ellas opinan. Yo disiento. No creo que el chilango esté necesitado de emociones fuertes. Al contrario. Vivir en esa ciudad es un desafío.

Otras le echaron la culpa a la ciudad. Que el desgaste al que somete a sus habitantes es el responsable de que la gente no cuente con el tiempo disponible para una buena cogida. Y no sólo eso, es que tampoco tiene tiempo para pensar demasiado en el sexo. No importa cuántas cabinas, sex shops y puestos de películas porno piratas, el chilango está concentrado en salir adelante en la urbe. Esto me hizo sentir un poco mal. ¿Es decir que los provincianos somos unos animalitos que sólo pensamos en aparearnos? El ocio es el disparador del sexo. Pero sólo en una parte. En Factotum, Bukowski cuenta que antes de apostar en el hipódromo era un semental. Cuando encontró una actividad intelectual sus energías amatorias fueron encauzadas en otra dirección.

Otras lo achacaron al sexo vainilla. Que obedece al mismo origen. Sexo vs. aburrimiento + urbe. Pero no puedes culpar a nadie de la monotonía. Nuestras sociedades están basadas en ella. Y quizá seríamos mejores si escapáramos más a menudo de la programación, pero encontraríamos otro aspecto de qué quejarnos a la hora de coger.

Así como en los setentas gracias al verano del amor se pusieron de moda los sureños, ahora es el turno de los norteños de fungir como los animales exóticos. Es la única explicación que encuentro para el rating que me cargo últimamente con las mujeres del centro. Pero creo firmemente que si me fuera a radicar a la cdmx mi interés en el sexo decaería. Tendría que luchar todo el tiempo contra el monstruo urbano y eso mermaría mi apetito sexual. La provincia me permite refugio del estrés. Y eso es determinante.

Las mujeres se quejan de que el chilango eyacula demasiado rápido. Pero eso no es privativo del capitalino. Es un problema que se replica en todas las áreas del país.

Lo que sí es innegable es el aburrimiento de las mujeres de la clase alta chilanga. Siempre están a la caza de algún foráneo para reclutarlo como mascota sexual. Detrás de cada milf y cougar se esconde la misma historia. Un esposo demasiado ocupado en tratar de incrementar su estatus, que no las pela. Y ante la sobrepoblación chilanga han desarrollado un gusto por la comida de fuera. Con lo anterior no estoy diciendo que yo sea bueno cogiendo, sólo soy parte de la estadística.

Existen muchos mitos alrededor del sexo. Se dice que la gente que es buena para el baile es buena en la cama. De ser esto cierto, la cdmx debería ser un paraíso sexual. Ni el sureño ni el norteño tienen el talento para la pista que ostenta el chilango. Hay de todo, me dice una profesora de salsa. Hombres que son el rey del mambo del dancing pero que en el bedtime son inoperantes. Ésa fue la palabra que usó.

En la provincia ocurre el fenómeno opuesto. Las mujeres son menos liberales. Por supuesto en tierra adentro también hay gente caliente, yo pensaba que era un mito que las veracruzanas son candela pura, pero no es choro, es cierto.

Al ser más libres en la cdmx las mujeres, el coito es casi una experiencia religiosa.

 
 
 

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fecha 12 de agosto de 2017 01:20
ultima modificacion Ultima modificación: 21:01
autor Por: Carlos Velázquez / @charfornication
 
 
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