Director General: Pablo Hiriart Le Bert
Diario La Razón
Búsqueda avanzada »
Lunes 20 de Mayo | 12:29 am
Facebook Twitter RSS Youtube
 
Fernando Escalante Gonzalbo Fernando Escalante Gonzalbo
 
Fernando Escalante Gonzalbo
 
Nostalgia de Cabinda

Fernando Escalante Gonzalbo

 

No creo que a nadie le haya sorprendido verdaderamente la denuncia del fraude electoral. Era previsible en todo: en el tono, en el ritmo, en los argumentos. El discurso se construyó a la vista de todos, en La Jornada, durante semanas, y no tiene ningún misterio. Los triunfos de Arturo Núñez, Graco Ramírez y sobre todo Miguel Ángel Mancera, y de los más de cien diputados federales, y los asambleístas y jefes delegacionales del PRD en el Distrito Federal, obligan a admitir una dosis adicional de desvergüenza, pero nada más. Nada extraordinario. En realidad, hasta ahora lo único interesante está en los detalles.

Me llama la atención la insistencia con que los obradoristas toman distancia de su propio discurso, poniéndolo en boca de alguien más —sobre todo, por supuesto, de los entusiastas muchachos del #YoSoy132. Gabriela Rodríguez, por ejemplo: “Es un orgullo contar con una juventud con la capacidad crítica de los #YoSoy132. Ellos nos llevaron a orientar la mirada en los medios, en el poder de manipulación y control que ejercen sobre el pensamiento y las conciencias”. Sería grave que alguien hubiese necesitado de los 132 para pensar que los medios son importantes. Más grave todavía que alguno de los 132 se lo tomase en serio, y pensara que ha iluminado la vida pública del país con una nueva luz. Enrique Dussel toca el mismo acorde: “El movimiento estudiantil #YoSoy132 ha puesto el dedo en la llaga cuando se ha centrado en este último motivo de preocupación”, es decir, en los medios. Cualquiera diría que es la primera vez que alguien habla de la televisión en México. O que los alegres muchachos del 132 han dicho algo particularmente luminoso.

La Jornada, que marca el paso, ha festejado “la irrupción de movilizaciones ciudadanas saludables y vigorizantes —principalmente las protagonizadas por jóvenes…”. No se anda por las ramas: los 132 “han alterado en forma relevante y saludable el acontecer político del país…” A mí, tanta insistencia en la salud y el vigor me da mala espina, será cosa de la edad. Es más llamativo que Jesús Zambrano, presidente del PRD, busque el apoyo de los muchachos: “Observadores independientes como Alianza Cívica y el movimiento #YoSoy132 han señalado un conjunto de irregularidades y acciones que ponen en entredicho la calidad de la elección…” No son los representantes del PRD, que están autorizados, que han firmado las actas, que han contado los votos, sino los “independientes”. El resto viene rodado. Anuncia que va a “defender la democracia y las mejores causas del país, entre ellas las banderas de los jóvenes que deberán seguir jugando un papel fundamental en este periodo”.

El mecanismo retórico es relativamente simple, consiste en ponerse como portavoces de lo que dicen los jóvenes —humildemente, modestamente, con agradecida admiración. Y a continuación hacerlos decir lo que conviene que digan. Están preparando el altar de los mártires.

No tengo ni idea de lo que quieran los jóvenes del 132. Estoy casi seguro de que ellos tampoco lo saben. Comoquiera, es triste que eso tan refrescante, tan saludable, tan vigoroso, tan nuevo, tan entusiasmante, termine en una campaña contra el IFE, que continúa la operación de Televisa y Azteca de los últimos años, y que pone a los jóvenes en la línea de fuego en defensa de Alberto Anaya, Luis Walton, Manuel Bartlett, Napoleón Gómez Urrutia, Porfirio Muñoz Ledo. Giovinezza, giovinezza: primavera di bellezza… El artículo de Manuel Bartlett, en El Universal , sólo pide ser leído varias veces. Se disfruta cada lectura. Muñoz Ledo, con el aplomo habitual, propone incluso el lema que debe adoptar el movimiento estudiantil. Todo bastante rutinario. Cierra con un párrafo curioso: “Como nos heredaron los insurgentes angoleños ‘la lucha continúa’…” La frase no es de una originalidad deslumbrante, no paga derechos de autor. Y sale de la nada: ¿a santo de qué vienen “los insurgentes angoleños”? ¿Quiénes son sus herederos?

La expresión evoca uno de los episodios más turbios del proceso de descolonización de África. Tras la independencia, con el apoyo de la Unión Soviética, se instaló en Angola una verdadera cleptocracia —que podría hacer sombra al régimen de Mobutu. La frase, “la lucha continúa”, se puso a circular tiempo después, cuando los insurgentes eran gobierno, para justificar la guerra en la región de Cabinda, geográficamente separada de Angola, enclavada en el Congo, donde había, y hay hasta la fecha, una guerrilla independentista (el FLEC). La importancia de Cabinda es obvia: tiene las mayores reservas petroleras de Angola, produce 700, 000 barriles diarios para Chevron (antes Gulf Oil). La continuación de la lucha estuvo a cargo de Cuba, que durante años alquiló soldados cubanos al gobierno de Angola para proteger las explotaciones petroleras (estadounidenses) de Cabinda. Así de vergonzoso como suena.

Seguramente en los años setenta era de buen tono en las reuniones internacionales manifestarse a favor de la guerrilla de Angola. A Muñoz Ledo le queda el resabio —y quiere que ese entusiasmo prefabricado, de la Guerra Fría, signifique su compromiso con los jóvenes. Tiene suerte de que nadie sepa de qué está hablando. Para quien quiera verlo, es un lapsus muy revelador.




 
 
fecha 7 de julio de 2012 01:53
ultima modificacion Ultima modificación: 00:37
autor Por: Fernando Escalante Gonzalbo
 
Versión imprimir
 
Todo sobre este tema
Noticias relacionadas
 
Noticias relacionadas Noticias relacionadas
Notas Relacionadas Oír el silencio 01:42
Notas Relacionadas Cumpleaños 00:24
Notas Relacionadas ¡Ah, la cultura! 01:46
Notas Relacionadas ¿Amnistía para quién? ¿Para qué? 00:38
Notas Relacionadas En serio: ¿qué estaban haciendo? 00:52
 
 
 

 
Secciones
 
website security
Acerca de La Razón
 
Complementario
 
 
Facebook Facebook Twitter Twitter RSS RSS Youtube Youtube
 
La Razón © Todos los derechos reservados 2010 • Director General: Pablo Hiriart Le Bert
Powered by Web Comunicaciones