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Yo sé que lo importante es el billetazo, y la mafia de los de mero arriba. Yo sé que lo más significativo del proceso electoral es que ha revelado el inmenso poder de Soriana, que compra los votos por millones, y paga con tarjeta —quién lo hubiera dicho. En eso está nuestra clase polÃtica au grand complet, y con un entusiasmo que no cabe pedir más. Pero son asuntos que me rebasan. Prefiero ocuparme de cosas más triviales, más asequibles, como la integración del congreso. Para eso sólo hace falta saber contar.
Nadie va a tener mayorÃa absoluta en la Cámara de Diputados. Eso lo supimos desde el primer dÃa. Ni siquiera con los votos del Partido Verde y los diez del Panal llega el PRI a la mitad más uno: sumando todo eso se queda precisamente en 250. Significa que con 207 votos propios está en una buena posición para gobernar, pero que necesita del PAN o del PRD. Hay a quien eso le parece muy bien, porque obliga a negociar, hay a quien le parece muy mal, porque implica seguir bajo una amenaza permanente de la parálisis. Yo digo que lo veremos, y que no será para tanto. Vale la pena mirar con más detalle la composición de esos números. La fracción de la izquierda, o lo que sea el PRD, es la segunda fuerza, con 136 diputados. Pero eso es sumando a los 101 del PRD, los 19 del PT y los 16 de Movimiento Ciudadano. Es decir, que el PRD podrá ser la segunda fuerza siempre y cuando consiga negociar los votos para serlo. Y como de costumbre, antes tiene que salir de su propio pantano.
El panorama es más interesante yendo un poco más allá. Si se miran los diputados de mayorÃa relativa, resulta que el PRI tiene 157 de los 300. O sea, que si no hubiese plurinominales, como quieren algunos fogosos lÃderes de la sociedad civil, el PRI tendrÃa una holgada mayorÃa, y sumando los 19 del Partido Verde llegarÃa al 60 por ciento del Congreso. El PRD y el PAN tienen un resultado parecido en esa cuenta, 57 y 52 diputados, respectivamente, aunque de nuevo el PRD podrÃa encabezar una fracción algo mayor negociando los votos de los 8 del PT y los 7 de MC. Ahora bien, eso dice en primer lugar que las 200 diputaciones de representación proporcional sà cumplen con la función de moderar el resultado, normalmente más drástico del sistema de distritos uninominales de mayorÃa simple. Para eso se hizo, y funciona. En este caso concreto, por ejemplo, el PAN tendrÃa apenas el 16 por ciento de los votos en un Congreso sólo mayoritario, tiene más del 22 por ciento gracias a la representación proporcional. Por otra parte, el sistema permite que el Panal, sin ganar un solo distrito de mayorÃa, tenga 10 diputados de representación proporcional: precisamente dos por cada circunscripción —también se hizo para eso, y también en eso funciona.
Por otro lado, si se consideran los resultados de las plurinominales, inmediatamente salta a la vista la debilidad del PRD, que es una votación muy inferior a las del PRI y el PAN en las circunscripciones 1 y 2, es decir, en todo el norte del paÃs, de Michoacán arriba (el PAN está por debajo del PRD, pero no a tanta distancia, en las circunscripciones 3, 4 y 5).
La imagen que ofrece la votación para el Senado permite matizar. El PRI no llega a la mayorÃa absoluta tampoco, tiene 52 de los 128 asientos (tampoco la consigue con los 9 senadores del Verde). Lo interesante es que el PAN se le acerca mucho, con 38 senadores, y el PRD es claramente tercero, con apenas algo más de la mitad de asientos que el PAN: 22 senadores, 28 si se suman PT y MC. En blanco y negro eso quiere decir que el voto del PRD y sus satélites está relativamente más concentrado en los estados del centro y sur.
Pongamos un dedal de historia para ganar perspectiva. Para el PRI el mÃnimo histórico, anómalamente bajo, es 2006, en que consiguió apenas 104 diputados, y sólo 65 de mayorÃa relativa. Su resultado actual está cerca de los anteriores, los de 2000 y 2003. Vista en un gráfico, su recuperación es espectacular en 2009, pero lo de hoy no es para inspirar entusiasmo —de hecho, perderá 30 diputados con respecto a la legislatura actual. Para el PRD, en cambio, 2006 representa un máximo histórico, con 126 diputados (158 contando a los satélites), y hoy está bastante lejos de esos números, aunque se recupere del desastre que fue 2009: concretamente, tiene en total 25 asientos menos, y de mayorÃa relativa 41 distritos menos que en 2006.
¿Qué se puede sacar en limpio? No mucho, y eso es lo más interesante. La elección presidencial es engañosa en su claridad. La verdad es que el PRI, habiendo ganado, tiene motivos para preocuparse. Y el PAN, en cambio, claramente derrotado, tiene en la Cámara más o menos la misma representación que en 1997, después de haber gobernado 12 años. Por su parte, el PRD es una segunda fuerza con graves problemas, que a pesar del arrastre del DF, parece congelada —en el centro y sur del paÃs, en algo más de un quinto, acaso un cuarto del Congreso. Es tercer lugar en el Senado. Algo más: de alguna manera, parece ser que el Partido Verde existe.
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