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Se publican muchas tonterías sobre el narcotráfico. Algunas verdaderamente notables. Pues bien, incluso en ese contexto destaca por disparatado lo que se escribe sobre el “lavado de dinero”. Para empezar, porque nadie sabe de lo que está hablando, y se confunden presuntos ingresos, ganancias y dinero lavado o por lavar, como si fuese lo mismo. Y resulta un galimatías.
Parece una simpleza, pero hay que empezar por decir que no todo el dinero que gana un grupo delictivo tiene que lavarse. Veamos. Lavar dinero es una operación de tres pasos. Supone, primero, un ingreso ilícito; a continuación, una operación contable o financiera que disimula el origen del dinero, y lo hace aparecer como producto de una actividad legal; y finalmente, ese dinero ya “limpio” se invierte o se deposita donde sea. En el caso del narcotráfico es claro que la mayor parte de quienes participan en la cadena productiva no tienen que lavar nada, porque ganan muy poco y usan el dinero en efectivo para sus gastos cotidianos —campesinos, transportistas, bodegueros, pasadores, burreros, pandilleros, matones...… Queda para “lavar” una fracción de la ganancia de unos pocos, que pueden acumular, y quieren invertir en la economía formal.
Viene lo anterior a cuento del titular de primera plana de La Jornada , de hace un par de días: “Se lavan en México 39 mil millones de dólares al año: EU”. La fuente es un “informe del Departamento de Estado”, ¡del pasado mes de mayo! Me pregunto a qué viene que La Jornada le conceda ocho columnas, y precisamente ahora, dos meses después.
La dirección del periódico sabe, como puede saber cualquiera que le dedique dos minutos al asunto, que detrás de la cifra no hay más que humo. Las “estimaciones” en que se basa el informe son conjeturas casi gratuitas, poco más que adivinanzas, sobre el valor total del mercado de drogas en Estados Unidos —a precios de menudeo. A continuación se atribuye esa cantidad a “los cárteles mexicanos”, porque se supone que son los únicos que venden droga en Estados Unidos. Y quien dice ingresos, dice ganancias, ¡qué más da! Y ya que la banca estadounidense está blindada, absolutamente, y no recibe un centavo de dinero sucio, hay que suponer que eso va a dar a la banca mexicana, es decir, que podemos asumir que “se lavan en México 39 mil millones de dólares”. Y lo que sigue: ¡más madera! ¡Es la guerra!
Se entiende, al menos yo entiendo el interés de los gringos por fabricar el monstruo, y denunciar a “México”, porque se beneficia del dinero de la droga, y recibe decenas de miles de millones de dólares de dinero “sucio” cada año.
Me parece siniestro, pero lo entiendo. Pero ¿qué hace La Jornada metida en ese enjuague, prestándose para acreditar el cuento? ¿Es titular de primera plana: ahora, así? ¿Dos meses después de publicado el informe, un informe torticero, tramposo y malintencionado...? ¿A quién le habla, y qué quiere decir?
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