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Trump vs. el Deep State

Leonardo Núñez González

 

Por si no hubiera suficientes frentes abiertos por Donald Trump, la semana pasada se agudizó un conflicto más: contra los servicios de inteligencia de su país (en particular el FBI y la CIA).

Trump los ha acusado de incapaces y de filtrar información a la prensa. Este conflicto es particularmente difícil de entender desde México, ya que sería como ver a Peña Nieto peleando contra declaraciones del Cisen en las que lo expusieran ante la opinión pública. ¿Cómo ha pasado esto?

Uno de los debates clásicos dentro de los estudios de administración pública se refiere a si la burocracia debería mantenerse aislada completamente de la política o si, por el contrario, esta idea es irreal y hasta peligrosa de asumir. Ciertamente la burocracia debe ser lo más profesional posible y, para tener fuertes capacidades técnicas, es necesario que una buena parte de su acción esté libre de interferencias políticas, pero creer que la burocracia no tiene intereses o que puede ser considerada como una simple maquinaria que en automático puede producir los resultados deseados es una ingenuidad.

La burocracia o algunas partes de ella puede ntener valores y rutinas muy internalizadas que sean contrapuestas a las de los funcionarios electos, lo que puede llevar a permanentes tensiones entre ambas partes. Por ejemplo, si una burocracia está acostumbrada a tener independencia, tratar de someterla será extremadamente complicado.

En el huracán que han sido estas pocas semanas de la administración de Trump, varios de los escándalos se han debido a filtraciones a la prensa de muchas acciones controversiales. Como una de las explicaciones principales detrás de esto, en la opinión pública norteamericana ha aparecido el tema del Deep State o Estado profundo, que es un concepto para tratar de definir a ciertos espacios de poder administrativo que son más estables, duraderos e influyentes que un grupo político en turno dentro del gobierno. Son las burocracias intentando resistir ser avasalladas por la política.

Si bien es difícil definir quién sí y quién no es parte del Deep State, o si existe como tal, parece ser una figura útil en este momento, ya que hay golpes de un lado a otro. Por ejemplo, hace 2 semanas un grupo de 6 funcionarios recién nombrados por Trump como staff dentro de la Casa Blanca fue despedido porque no pasó los filtros de seguridad del FBI. La renuncia de Michael Flynn como asesor de seguridad se dio después de la filtración de sus negociaciones con autoridades rusas. Igualmente, la semana pasada cerró con la noticia de que el jefe de gabinete de Trump le había pedido al FBI que silenciara las noticias y las investigaciones en curso sobre el acercamiento con los rusos, a lo que la propia agencia se negó.

Los empleados de inteligencia parecen no estar contentos con lo que saben de Trump y su equipo, así como de sus intenciones, por lo que están tratando de contener el avance del magnate. Para nosotros es difícil entenderlo porque nuestras burocracias tienen pocos espacios de verdadera autonomía, pero cuando la tienen pueden ser un dique para contener tentaciones antidemocráticas.

leonugo@yahoo.com.mx
Twitter:
@leonugo




 
 
 
 
fecha 27 de febrero de 2017 02:11
ultima modificacion Ultima modificación: 22:32
autor Por: Leonardo Núñez González
 
 
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