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Nace una estrella... (enana)

Rodolfo Higareda

 

Nuevas estrellas se ven nacer en el firmamento político para el 2018. De entrada El Pato Zambrano, ex Big Brother, anunció con absoluto desparpajo que buscará la presidencia de la república, de la mano del siempre enigmático Partido del Trabajo. ¡Sí señor! así, con seguridad, firmeza y ambición; si Cuauhtémoc Blanco pudo ¿por qué no El Pato? si El Bronco pudo, él también. Sin embargo, el camino al estrellato no le será fácil, porque para alcanzar sus sueños tendrá forzosamente que obtener la bendición de por lo menos dos grandes líderes de la izquierda: el primero, Kim Jong Un, líder de Corea del Norte, a quien el PT le ha expresado su alianza y admiración inalienables. El segundo, Andrés Manuel López Obrador, dueño de MORENA, alrededor de quien orbita el partido que tiene escriturado Alberto Anaya.

Otro que apareció anunciando su candidatura, pero este sí “independiente”, fue Emilio Álvarez Icaza; aquel a quien López Obrador impulsó, allá cuando era jefe de Gobierno, como presidente de la Comisión de Derechos Humanos del D. F.; y quien hizo de la muerte de los 43 de Iguala un negocio, un teatro y una oportunidad para hoy pretender brillar en la constelación electoral. De pie frente a un atril, en la emblemática Plaza de las Tres Culturas, ese lugar que después del 68 dio tanto a tantos personajes de la izquierda, vestido como si estuviera a punto de regalarnos una exhibición de danza jarocha, don Emilio anunció que buscará las 80 mil firmas que lo hagan candidato a la presidencia.

Hay que reconocer, eso sí, que a diferencia de la exestrella del programa de telerrealidad, quien fuera defensor de los derechos humanos estuvo arropado por un grupo muy particular de personas, quienes comparten intereses y afinidades. Entre ellos destacan los activistas y politólogos Denise Dresser y Sergio Aguayo. Estos dos personajes siempre se han identificado con la izquierda; y además ambos sienten una atracción irresistible por López Obrador, aunque con poca gracia hayan intentado disimular esa admiración que los somete. Desafortunadamente para estos correligionarios de Álvarez Icaza, siempre han sido vistos con sospecha y recelo por el círculo duro del MORENA; quizás porque su preparación académica y clase social causa algún tipo de resentimiento enfermizo entre la “izquierda verdadera”, entre los pejistas de hueso colorado.

Inteligentemente han optado por hacer críticas al tabasqueño, pero siempre muy descafeinadas; y cuando no, abiertamente han pedido el voto por él. Visto fríamente, no es una mala estrategia para ninguno de los involucrados. Para la naciente agrupación, ahora o nunca es el momento de vender caro o barato su amor, pero de alguna suerte obtener un lugar, por modesto que este sea, en el universo de la política nacional (y de preferencia algún presupuesto). Es también, ahora o nunca, el momento de que MORENA haga crecer candidaturas independientes que después graviten junto a ellos. Es una vieja y bien aprendida táctica priista que no ha podido ser desterrada; y que nos ha costado mucho a los mexicanos (recuérdese al PARM, Partido Verde, Nueva Alianza, MC, etcétera, etcétera). Cabe señalar que además en MORENA ya obtuvieron valiosas lecciones con las “candidaturas independientes” en el proceso para el constituyente de la Ciudad de México.

Es sin duda una verdadera pena que estas figuras estén llenas de lugares comunes, con muy pocas propuestas tangibles, que puedan despertar el sentir ciudadano. Pero sobre todo, que no sean capaces de hacer una diferencia en este espacio tan frío y vacío que es nuestra política. O disimulan muy bien o ya se creen sus propias mentiras, porque ahí también llevaron el apoyo de nada más y nada menos que de Javier Sicilia; aquel poeta que vivió una tragedia terrible, pero que hoy vive del generoso salario que le paga el siempre cuestionado rector de la Universidad Autónoma de Morelos (otro distinguido aliado de AMLO).

Pero en estos tiempos de desesperanza, ya no podemos subestimar ni a los payasos ni a los merolicos. Ahí estuvo Trump hace muy poco anunciando, en el vestíbulo de su enigmática torre en Nueva York, que quería ser presidente; rodeado de un grupo de “seguidores” pagados y poniendo a los mexicanos como los enemigos de su patria. Nadie pensó que fuera en serio, pocos lo imaginaron sentado en la Oficina Oval. Así que no perdamos de vista a este grupo de amigos que hoy dicen navegar con bandera de políticos independientes, pero que el día de mañana bien pueden ser flamantes diputados o secretarios de estado de un gobierno que no quiero imaginar (porque peores que los que hemos tenido sí que existen).




 
 
 
 
fecha 28 de febrero de 2017 02:09
ultima modificacion Ultima modificación: 08:52
autor Por: Rodolfo Higareda
 
 
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