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Tanto por tan poco…

Witker Jorge Ernesto

 

Es bien fácil simpatizar con los árbitros y exigir las sanciones más severas posibles a quienes les falten al respeto o agredan. Difícil no compartir la ilusión de que las leyes se apliquen de manera ejemplar, sin distingos, a todos los futbolistas por igual, sin importar del equipo que sea, y que los mezquinos intereses de unos cuantos no se impongan a la justicia.

Hasta ahí todo bien. El problema también radica en ver quién, o quiénes, portan esas banderas y que grado de congruencia acompaña esos pedidos.

Hoy, por ejemplo hay periodistas y aficionados que se dan golpes de pecho por respetar la autoridad del árbitro y llevan años cansándose de llamarles vendidos, corruptos, tendenciosos o manipuladores, al margen de tacharlos de incapaces crónicos.

Tras leer el escueto comunicado de la Asociación Mexicana de árbitros que acompañó la decisión de parar el futbol, me quedó la sensación de que todo este numerito lo han montado por muy poco.

Había seguramente muchos otros pedidos más relevantes, nobles y trascendentales que los árbitros pudieron poner a debate para mejorar el difícil oficio que ejercen y el futbol mexicano en general. De entrada, por ejemplo, exigir a un presidente de la Comisión de Arbitraje que efectivamente los represente y no un administrador impuesto por la cúpula de la FMF.

Sin embargo, esa muestra innecesaria de fuerza la centraron en la demanda de que se sancionara a Pablo Aguilar y Enrique Triverio con mayor vehemencia (un año de sanción), y se respetara lo que ahora sí se animaron a redactar en sus cédulas arbitrales.

Olvidan estos jueces, que así como la Comisión Disciplinaria, aquí mismo lo hemos escrito, suele ser laxa y tibia en sus decisiones, ellos mismos se han mostrado timoratos con Britos, por ejemplo, al que ni siquiera expulsaron tras un ataque similar al de Aguilar, o con Gignac, que constantemente les increpa en la cara al árbitro de turno. Camargo hace tres meses matizó una sanción a Herrera, que le dio un fuerte pellizco en la espalda y pese a que son “intocables”, no hubo una declaración exigiendo más del juego de sanción que le propinaron al Piojo. Y eso sin olvidar que también que estos árbitros han sido capaces de dejar sin castigo entradas como la que estuvo a punto de romperle el tobillo a Hirving Lozano. Si hubiera una asociación de futbolistas, que los propios jugadores, timoratos, no han logrado organizar, y hubieran podido reaccionar como la de los Árbitros, y hacer huelga hasta que no corrieran al árbitro que no defendió al habilidoso y se apegó al reglamento, que ahora ellos demandan sea respetado a rajatabla por la errática comisión disciplinaria.

Ya tienen el castigo que solicitaron los árbitros; el futbol mexicano vuelve a la normalidad. Todos felices por ahora. ¿Valió la pena tanto por tan poco?

witkerjor@yahoo.com
Twitter: @JorgeEWitker




 
 
 
 
fecha 14 de marzo de 2017 01:59
ultima modificacion Ultima modificación: 23:59
autor Por: Witker Jorge Ernesto
 
 
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