Diario La Razón
Miércoles 26 de Julio | 1:33 pm
Facebook Twitter RSS Youtube
 
 
Obdulio Ávila Obdulio Ávila
 
Obdulio Ávila
 
La geografía electoral citadina. El réquiem de los paraestatales

Obdulio Ávila

 

La Segunda Asamblea de Representantes, 1991 ­ 1994, continuó como órgano que dictaba bandos y ordenanzas. El PRI obtuvo una victoria total, con el triunfo en los 40 distritos locales, originada por la instrumentación del programa federal Solidaridad y el oficio político del Jefe del Departamento del Distrito Federal.

Esa elección es la única en la historia reciente de la ciudad, en la que un partido político ha obtenido el triunfo en todos los distritos locales. El exceso en la implementación de la “ingeniería electoral” ordenada por Manuel Camacho Solís fue evidente al dejar fuera de la Asamblea a quien debía presidir la Comisión de Gobierno: Marcelo Ebrard, número 1 en la lista plurinominal.

El PAN se mantuvo como segunda fuerza, con 11 representantes. El PRD en la primera elección que participó como partido obtuvo 7, el PPS 2, el PARM 1 y el PCRN 5, todos fueron plurinominales.

La II Asamblea de Representantes fue la última con diputados de tres partidos paraestatales (controlados por el PRI-gobierno) el PPS, PARM y el PFCRN. Mismos que deberían ser una vergüenza en las páginas de la izquierda y una afrenta para todos los que han luchado por democratizar nuestro país.

El PPS, Partido Popular Socialista, fundado por Vicente Lombardo Toledano, quien perteneció al grupo de los Siete Sabios, abogado y filósofo, conspicuo exponente del carlismo de la izquierda mexicana: piensan como Carlos Marx pero viven como Carlos Hank.

Antecedente de la frase, todavía escuchada en las izquierdas: contra la burguesía, hasta alcanzarla.

Fue el primer nini, aunque sus enlaces coordinantes con valor negativo eran tres: el PPS no era NI partido, NI popular, NI mucho menos socialista.

Registra en 1975 el patriótico mérito de abandonar a Alejandro Gascón Mercado, candidato del PPS a la gubernatura de Nayarit, con posibilidades de triunfo, para que el PRI ganara. Alta política entre los demócratas, Porfirio Muñoz Ledo y Jorge Cruickshank García.

En 1988 la ola del cardenismo posibilitó que coaligados con el PFCRN ganaran tres distritos locales.

El PARM, Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, fundado en 1954 con el apoyo de Ruiz Cortines, siempre postuló al candidato del PRI a la presidencia de la República, hasta la elección de 1988. Nunca obtuvo un triunfo de mayoría relativa en la ciudad. La historia política, electoral y legislativa registra a sus miembros como secundadores del PRI, parásitos del gobierno y vergüenza del sistema de partidos.

El PFCRN, Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional, fundado en 1987, el de más breve existencia de los paraestatales y el más deleznable de todos, respaldo irrestricto del priismo, promotor de invasión a predios y paradigma de partido paraestatal.

Nominarse como cardenista le arrojó pingües dividendos en 1988 y un pilón en 1991. Hasta allí llegó.

Los partidos paraestatales son un antecedente ominoso de la izquierda; formalmente desaparecieron, pero en los hechos existen candidaturas comparsas del Priato restaurado.

oam974@gmail.com
Twitter:
@ObdulioA




 
 
 
 
fecha 17 de julio de 2017 00:50
ultima modificacion Ultima modificación: 20:40
autor Por: Obdulio Ávila
 
 
Todo sobre este tema
Noticias relacionadas
 
Noticias relacionadas Noticias relacionadas
Notas Relacionadas El congreso local más oneroso 01:01
Notas Relacionadas La geografía electoral citadina. El origen 00:22
Notas Relacionadas El frente amplio democrático de la ciudad de méxico 00:03
Notas Relacionadas Causal rasurada 00:09
Notas Relacionadas Línea 7 del Metrobús, disputa de intereses 00:03